Archive for the ‘ Guerra del Pacífico ’ Category

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17
sep

Presidente de Chile Domingo Santa María reconoce el hurto de libros de la Biblioteca Nacional del Perú.- Jefe de la banda de ladrones del sur atribuye la ratería chilena a "un momento de ardor bélico".- Se deduce entonces que cuando a los chilenos les entra "ardor bélico" se dedican a robar.- Carta de Santa María a Ricardo Palma fechada 14 de marzo de 1884.- Chile: País ladrón y carente de vergüenza

Escribe:  César Vásquez Bazán
Carta del presidente de Chile, Domingo Santa María, a don Ricardo Palma, reconociendo el hurto de los libros de la Biblioteca Nacional del Perú por parte de las fuerzas chilenas de ocupación. Fue escrita en Valparaíso y está fechada el 14 de marzo de 1884. En su misiva, el presidente chileno atribuyó la ratería chilena de libros, propiedad del Perú, a “un momento de ardor bélico” (Paz Soldán 1884, 746).

El texto de la comunicación del mandatario chileno a nuestro bibliotecario y tradicionista permite obtener las siguientes siete conclusiones:

1.  Cuando a los chilenos les entra “ardor bélico” se dedican al robo, por ejemplo, al robo de libros.

2.  El producto del “ardor bélico” sureño, como por arte de gracia, llega a bibliotecas chilenas, en las cuales los libros robados son apropiados y, por ende, catalogados.

3.  Es muy difícil para Chile devolver los libros robados con “ardor bélico” porque las bibliotecas que se adueñaron indebidamente de ellos pueden “desarmarse”, es decir quedarse sin ejemplares.

4.  Debido a que el grado de corrupción en las aduanas chilenas es elevado, parte de los libros robados del Perú “se han perdido” en el tránsito de aduana a aduana.

5.  De igual manera, debido al alto grado de descomposición del aparato gubernamental chileno, otra parte de los libros robados del Perú “se han perdido” en el tránsito de oficina en oficina.

6.  Afortunadamente, el presidente Santa María pudo devolver unos cuantos de los cincuenta mil volúmenes saqueados de la Biblioteca Nacional del Perú debido a que entre 1881 y 1884, en vez de dedicarse a leer libros, muchos chilenos se ocupaban en matar peruanos.

7.  Si los invasores chilenos no hubieran hecho “caricias a las armas”, entonces hubieran podido dedicarse a leer libros en las bibliotecas de su país, en cuyo caso, probablemente, no hubieran podido encontrarse ni siquiera los pocos libros devueltos por Santa María a la Biblioteca Nacional.

Fuente

Paz Soldán, Mariano Felipe. 1884. Narración histórica de la guerra de Chile contra el Perú y Bolivia. Buenos Aires: Imprenta y Librería de Mayo.

© César Vásquez Bazán, 2012
Septiembre 3, 2012
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17
sep

Chile se llevó de Lima “todo aquello que tenía algún valor”.- Información del francés E. Le Léon, teniente de navío en la Armada de su país y agregado al ejército chileno.- La descripción apareció en sus “Recuerdos de una misión en el ejército chileno”, publicados en 1883

Escribe: César Vásquez Bazán


Portada de la edición en francés del opúsculo Recuerdos de una misión en el ejército chileno escrito en 1883 por el teniente de navío de la Armada Francesa, M. Le Léon, agregado al Estado Mayor del ejército chileno en campaña a Lima. Totalmente identificado con los intereses de Chile, los relatos de Le Léon repiten, usualmente, las versiones oficiales chilenas y, por lo tanto, no pueden ser acusados de parcialización con el Perú.

Le León dedica un breve párrafo a describir el botín robado por los saqueadores chilenos. El pro-chileno militar francés, escribió al respecto: “Los transportes… se llevaban las armas tomadas, las municiones, las colecciones del museo de artillería, las maquinarias de la fábrica de pólvora; en una palabra, todo aquello que tenía algún valor” (Ahumada, 259).

Fuentes chilenas

Ahumada, Pascual. 1982. Guerra del Pacífico. Tomo VI. Santiago de Chile: Editorial Andrés Bello.

© César Vásquez Bazán, 2012
Septiembre 1, 2012
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16
sep

Chile reconoce saqueo de libros de la Biblioteca Nacional del Perú y sustracción de objetos científicos.- Diario Oficial de Chile (22, 23, y 24 de agosto de 1881) publica lista del robo a las bibliotecas peruanas.- Chile: País ladrón y carente de vergüenza

Escribe: César Vásquez Bazán
 Diario Oficial de la República de Chile, Santiago, Sumario, lunes 22 de agosto de 1881, Año V, número 1,315. Haga clic sobre la imagen para ampliarla en una nueva ventana y poder leerla con comodidad.

En el tercio inferior de la columna de la derecha se inicia la publicación (en tres partes) del informe sobre los libros y objetos científicos robados al Perú y remitidos  a la Universidad de Chile por la Intendencia General del ejército invasor. El informe está fechado en Santiago el 3 de agosto de 1881 y tiene dieciséis páginas. Es elevado por Ignacio Domeyko, rector de la citada Universidad, al ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública Manuel García de la Huerta. Domeyko expresa cumplir así con lo dispuesto en el decreto supremo del 22 de marzo de 1881.

En el documento, el rector de la Universidad de Chile da cuenta de haber recibido "una multitud de objetos" repartidos en setentaicuatro cajones y ochenta bultos. Entre los objetos a los que tuvo acceso Domeyko se encontraron:

— Instrumentos y aparatos para la enseñanza de la física y de la química
— Una colección de muestras para la química orgánica y farmacia
— Preparaciones anatómicas
— Objetos de historia natural
— Más de diez mil volúmenes de libros, muchos de ellos publicados en el siglo XVI y XVII, incluyendo  múltiples joyas bibliográficas universales, y
— Una colección geológica de rocas

Diario Oficial de la República de Chile, Santiago, Sumario, martes 23 de agosto de 1881, Año V, número 1,316. En el tercio inferior de la columna de la derecha continúa la publicación de la Lista de los libros traídos del Perú. La relación se encuentra ordenada por cajones y presenta los libros numerados y con indicación de su tamaño y el número de volúmenes que incluye cada uno. Haga clic sobre la imagen para ampliarla en una nueva ventana y poder leerla con comodidad.

Diario Oficial de la República de Chile, Santiago, Sumario, miércoles 24 de agosto de 1881, Año V, número 1,317. En el tercio inferior de la columna de la derecha concluye la publicación de la Lista de los libros traídos del PerúHaga clic sobre la imagen para ampliarla en una nueva ventana y poder leerla con comodidad.

Septiembre 12, 2011
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15
sep

Miserias de Chile, país ladrón y carente de vergüenza.- En 1881 Chile pensó robar el Monumento original al Dos de Mayo.- Lo propuso el diario "La Patria" del caco Isidoro Errázuriz.- Periodista colombiano Adriano Páez denunció los delitos de la nación sureña tras la caída de Lima en 1881

Escribe: César Vásquez Bazán
Zorobabel Rodríguez, político conservador y uno de los autores intelectuales de los robos chilenos. En sus escritos, Rodríguez exigió robar todo lo que se pudiera robar del Perú. 

La Guerra del Pacífico y deberes de la América, escrito por el periodista colombiano Adriano Páez y publicado en 1881 en Bogotá, en la Imprenta de Gaitán.



La Guerra del Salitre fue un conflicto violento, bárbaro, contra el derecho de gentes, desde el principio hasta el fin. Así lo describió el destacado periodista y escritor colombiano Adriano Páez en el opúsculo que hoy publicamos. Afirmó Páez: Al iniciarse no se observaron las prácticas de las naciones civilizadas, y durante dos años el invasor [chileno] del territorio peruano ha tratado a sus antiguos amigos como a una tribu de antropófagos. En todos los combates se ha ultimado a casi todos los prisioneros…[Los jefes del ejército chileno] dejaron incendiar dos primorosas ciudades [Chorrillos y Miraflores] y asesinar en el campo de batalla a millares de rendidos! (Páez, 2).

“La guerra, repetimos, ha sido bárbara y atroz. Han muerto millares de hombres, entre ellos muchos extranjeros; se han destruido propiedades  de neutrales y propiedades de peruanos, sin motivo que lo justifique; se han incendiado y saqueado varias ciudades importantes y se ha asesinado inicuamente a los prisioneros. He ahí los frutos de la decantada civilización chilena!” (Páez, 3).

“Al anunciarse el resultado de las batallas de Chorrillos y Miraflores, sus diarios decían con razón: ‘La guerra ha concluido. El Perú no existe’… (*) El Perú, desde hoy, no figurará en el mapa de las naciones como un pueblo independiente, ni con el territorio con que antes era conocido”.
                     
“La prensa chilena de todos los partidos es unánime en este sentido. El radical Heraldo, el clerical Estandarte, el conservador IndependienteLos Tiempos, y El Ferrocarril de Santiago, como El Mercurio y La Patria de Valparaíso, todos los órganos chilenos, en una palabra, piden a grandes gritos el exterminio del Perú. El furor y la crueldad han subido al grado más alto en el termómetro de las pasiones (Páez, 6). Vaya de ejemplos:

La Patria de Valparaíso propone nada menos que se traslade a Chile la columna [Monumento] del 2 de Mayo, que simboliza la alianza de ese país con el Perú en la última guerra con España! El Independiente, el órgano más importante de los conservadores chilenos, por la pluma de don Zorobabel Rodríguez, empapada en sangre, dice así:

El Perú tiene algunos ferrocarriles productivos: explotémoslos por cuenta de Chile, y en caso necesario, destruyámoslos y traigamos a Chile, sus rieles, sus máquinas y equipo. Tiene contribuciones fiscales y municipales: cobrémoslas por cuenta de Chile. Tiene, fuera de Tarapacá, en las islas de Lobos, en Guañape y en otros puntos, depósitos de guano: pongámonos en el acto a vender cargamentos a bordo, a quien quiera comprarnos. Tiene palacios lujosamente alhajados, establecimientos públicos con menajes que valen muchos centenares de miles, estatuas, museos, bibliotecas: que todo esto sufra la ley del vencedor. Tiene dos millones de habitantes que, a pesar de la pobreza del país, viven bien o mal: pues que a costa de ellos y mejor que todos ellos, vivan nuestros soldados y marinos (2)

El Mercurio de Valparaíso pide que “como poder militar terrestre, el Perú no debe existir, por lo menos durante cien años. Por igual término debe renunciar a tener escuadra. Ni buques ni batallones es digno de poseer… Es muy posible que a esta hora se hayan trasladado a Santiago todas las riquezas artísticas acumuladas en Lima existentes en el Palacio de la Exposición, en el Museo y aún en la Biblioteca Nacional!: los animales del Jardín Botánico y las obras de la mejor librería que existe en América‼!” (Páez, 7).

(1)   El Heraldo de Santiago, editorial del 27 de enero último [1881].
(2) El Independiente de Santiago, 6 de febrero de 1881; el Estandarte Católico de Santiago, de febrero de 1881 (nota del blog).

Fuente

Páez, Adriano. 1881. La Guerra del Pacífico y deberes de la América. Bogotá: Imprenta de Gaitán.
















© César Vásquez Bazán, 2012
Agosto 30, 2012
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5
sep

Lynch remite a Chile lo robado en el Palacio de la Exposición de Lima.- En 258 bultos y cajones, ladrón chileno-inglés envió "piezas de mármol y de fierro, estatuas, figuras y jarrones".- Chile: País ladrón y carente de vergüenza

Escribe: César Vásquez Bazán
Patricio Lynch reconoció en su Segunda Memoria, correspondiente a 1883, que "accediendo a los reiterados pedidos que se [le] habían hecho desde Chile, remitió a ese país... piezas de mármol y de fierro...estatuas, figuras y jarrones" (Lynch, 52). Mayormente las piezas robadas son propiedad del Palacio de la Exposición de Lima.

Remisiones a Chile de obras de arte y objetos saqueados del Palacio de la Exposición y otros lugares de Lima
Piezas de mármol y de fierro, estatuas, figuras y jarrones enviados por Patricio Lynch entre el 20 de octubre y 14 de diciembre de 1882

Fecha
Transporte
Contenido
Octubre 20, 1882
Vapor Chile
14 cajones
Octubre 25, 1882
Vapor Angamos
24 bultos
Diciembre 14, 1882
Transporte Amazonas
220 cajones 

Fuente chilena

Lynch, Patricio. 1883. Segunda Memoria que el Contra-Almirante Don Patricio Lynch, general en jefe del ejército de operaciones en el norte del Perú presenta al Supremo Gobierno de Chile. Tomo I. Lima: Imprenta de la Merced, Peter Bacigalupi y Cía.

© César Vásquez Bazán, 2012
Septiembre 21, 2012
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5
sep

Ladrones chilenos asaltan propiedad del Libertador Bernardo O’Higgins.- Cacos del sur robaron Hacienda Montalván en Cañete.- Levantaron con los objetos existentes y los remitieron a Valparaíso.- Fueron "asignados" al Museo Nacional de Chile.- Chile: País ladrón y carente de vergüenza

Escribe: César Vásquez Bazán
Libertador Bernardo O'Higgins Riquelme (1778-1842)

Bernardo O'Higgins liberó Chile y fue Director Supremo de ese país entre 1817 y 1823. Vivió exiliado en el Perú desde 1823 hasta su muerte acaecida en Lima, en 1842.

El Gobierno del Perú obsequió a O'Higgins la Hacienda Montalván, en San Vicente de Cañete, donde transcurrió sus dos últimas décadas de existencia. En junio de 1881 la Hacienda Montalván fue asaltada por ladrones chilenos que la despojaron de sus enseres con el fin de enviarlos a Valparaíso. El decreto del caco Patricio Lynch, fechado el primero de julio de 1881, constituye confesión irrefutable del saqueo de la propiedad que el Perú generoso había cedido a O'Higgins.

En vida, el Libertador Bernardo O'Higgins nunca volvió a Chile.

Edicto del ladrón chileno Patricio Lynch sobre el robo de los "objetos tomados en [la Hacienda] Montalván" (Lynch 1882, CLXXV).

Testimonio del Director del Museo Nacional de Historia Natural de Chile, el doctor alemán Rudolf Amandus Philippi, en el que reconoce que el Supremo Gobierno de Chile “remitió” al Museo de su dirección los objetos “hallados es decir robados por la soldadesca de ese país en la Hacienda Montalván, en Cañete, Lima. El informe en que se menciona el robo está fechado 2 de junio de 1882 y fue publicado en los Anales de la Universidad de Chile (1882, 510).

Fuentes chilenas

Lynch, Patricio. 1882. Memoria que el Contra-Almirante Don Patricio Lynch, general en jefe del ejército de operaciones en el norte del Perú presenta al Supremo Gobierno de Chile. Lima: Imprenta Calle Húsares de Junín 255.

Universidad de Chile. 1882. Anales de la Universidad de Chile. Año de 1882. Tomo LXII. Santiago de Chile: Imprenta Nacional. (Noviembre de 1882).

© César Vásquez Bazán, 2012
Septiembre 22, 2012
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5
sep

Así robó Chile la Imprenta del Estado Peruano.- Por órdenes del gobierno chileno, Lynch sustrajo en 1881 valioso equipo tipográfico.- Confiesa el hurto en su "Memoria".- Chile: País ladrón y carente de vergüenza

Escribe: César Vásquez Bazán
 Memoria del contra-almirante Patricio Lynch en la que describe el robo de la Imprenta del Estado Peruano en 1881. El ladrón Lynch confiesa el robo de la Imprenta del Estado Peruano y su remisión a Chile. Los ocupantes chilenos también sustrajeron y enviaron a su país la imprenta en la que se publicaba el diario pierolista La Patria” (Lynch, 75 y 76).

“Ha llegado a Santiago toda la gran imprenta oficial que el Gobierno del Perú tenía establecida en Lima y por la cual se imprimía El Peruano, órgano de aquel gobierno… La imprenta es magnífica: posee varias mecánicas y prensas de mano y una cantidad enorme de todas clases. Una de las mecánicas de doble cilindro, es la mejor que hasta ahora ha venido a Chile; se estima su valor en ocho mil pesos. Parece que para colocar esta gran imprenta habrá que aumentar considerablemente los salones de la imprenta nacional”.

El Huasco, Vallenar, Chile, 22 de junio de 1881 (Citado en Godoy, 315)

Entre los delitos cometidos por los invasores del sur durante la Guerra del Salitre estuvo la apropiación (o destrucción) de bienes del Estado peruano en acciones que no tenían ninguna justificación militar.

Presentamos hoy un ejemplo de esos robos. Se trata de la sustracción de la maquinaria y equipo de la Imprenta del Estado Peruano, acto del que se confesó ejecutor Patricio Lynch, general en jefe del ejército de ocupación. El reconocimiento de ser responsable de dicho hurto aparece en su Memoria de 1882, dirigida al gobierno sureño que presidía Domingo Santa María González.

La confesión del contra-almirante Lynch

En su primera Memoria, el jefe de las fuerzas de ocupación describió detalladamente el robo de la Imprenta del Estado Peruano (Lynch, 75 y 76). Lo hizo en los siguiente términos:

“Pocos días después de mi llegada a Lima recibí un cablegrama del señor Ministro del Interior, por el cual me decía que la Imprenta Nacional de Chile necesitaba con urgencia toda clase de útiles, pero de una manera más imperiosa tipos y prensas. Y añadía que sin pérdida de tiempo —por el primer vapor— le enviara todo lo que encontrase en los estableci­mientos tipográficos que pertenecieron al Gobierno peruano.

Inmediatamente di los pasos necesarios para llenar dicho encargo e hice inventariar y encajonar los objetos que existían en el edificio de la Imprenta del Estado, entre ellos tipos parados y distribuidos, dos motores, dos prensas grandes, dos chicas, filetes y cajas.

Al tomar posesión de este valioso material tuve conocimien­to de que una parte de los tipos y máquinas había sido sustraída y enviada a Chile, lo que era imposible comprobar con exacti­tud, por haber sido entregada la imprenta sin inventario para la publicación del diario La Actualidad y no llegarse a establecer formalmente la Oficina Recaudadora de Contribuciones de Guer­ra, que entre sus tareas tenia la de tomar razón detallada de todos los bienes del Fisco peruano.

La imprenta por donde se publicaba el diario La Patria órgano oficial del Dictador, había desaparecido por completo, y re­mitida también a Chile, se hallaba fuera de mi acción, por lo cual me fue imposible tomar directamente medidas para recuperarla y castigar a los autores de la sustracción.”

Los detalles del robo en la confesión de Lynch

La Memoria de Patricio Lynch permite obtener una clara imagen del modus operandi seguido por los invasores para desvalijar la imprenta peruana:

1.  El ejército de ocupación dirigido por Lynch robó la Imprenta del Estado Peruano por orden oficial del gobierno de Chile. La decisión de desvalijar la Imprenta fue transmitida a Lynch por Manuel Recabarren Rencoret, ministro del Interior del gobierno chileno. El mandato fue puesto en conocimiento del militar chileno de manera explícita, por escrito, a través de un cablegrama.

2. Teniendo en consideración que Lynch asumió el cargo de jefe de las fuerzas de ocupación en Lima el 17 de mayo de 1881, la ratería debió producirse entre esa fecha y el mes de junio del mismo año.

3. En el cable del ministro chileno del Interior, Recabarren Rencoret reconoce que la Imprenta Nacional de Chile carecía del equipo necesario para funcionar y por ello era necesario robar las prensas, tipos, otros útiles “y todo lo que se encontrase” en la Imprenta del Estado Peruano.

4.  El robo perpetrado por Lynch respondió a una necesidad administrativa del gobierno de Chile y no a ninguna exigencia de carácter militar.

5. Lynch reconoció haber robado “valioso material” peruano compuesto por dos prensas grandes, dos prensas chicas, dos motores, tipos parados y distribuidos, filetes y cajas.

6. Lynch levantó un inventario de los activos sustraídos de la Imprenta del Estado Peruano. Embalados en cajones, los equipos fueron enviados a Santiago “en el primer vapor” disponible.

7.  Mientras cumplía con la sustracción ordenada por el ministro del Interior chileno Recabarren Rencoret, Lynch descubrió que la Imprenta del Estado Peruano ya había sido parcialmente robada por otros chilenos. Los connacionales de Lynch sustrajeron una parte de las máquinas y tipos de la Imprenta del Estado Peruano y los enviaron a Chile. (A pesar que no menciona a los autores, la anterior rapacería fue obra de los sureños del diario La Patria de Valparaíso Isidoro Errázuriz Errázuriz y Luis E. Castro.)

8. Abundando en la descripción de los saqueos practicados por los ocupantes chilenos de Lima, la confesión de Lynch también reconoció que otros connacionales suyos habían desvalijado y hecho desaparecer “por completo” la imprenta en que se publicaba el diario pierolista La Patria. En este caso, el producto del robo también fue re­mitido a Chile.

Conclusión

El saqueo de los bienes de propiedad del Estado peruano fue uno de los delitos cometidos por las fuerzas invasoras del sur ejecutando órdenes de la oligarquía gobernante de esa nación. La sustracción de los bienes de la Imprenta del Estado Peruano configura una fechoría que comúnmente se califica como robo y asalto a mano armada. Peor aún, la falta es agravada por haber sido cometida por los representantes oficiales del gobierno chileno.

La próxima vez que usted visite Santiago, acuda a la imprenta que publica el Diario Oficial y pregúntele al empleado de servicio dónde se encuentran las prensas, motores y demás equipos que en 1881 fueron robados de la Imprenta del Estado Peruano por el contra-almirante Patricio Lynch y algunos otros connacionales. Pregúntele también si no lo avergüenzan los delitos cometidos por las fuerzas de ocupación sureñas durante la Guerra del Salitre y si estaría de acuerdo en participar en una campaña para que su país devuelva al Perú todo lo que hurtó en la guerra entre 1879 y 1884. Para evitar herir susceptibilidades nacionales, dicha campaña podría denominarse Chile devuelve, así a secas. No sería necesario acudir al verdadero nombre que correspondería a una cruzada de esta naturaleza que es el de Chile devuelve lo que robó al Perú.

Fuentes bibliográficas chilenas

Godoy Orellana, Milton. 2011. Confiscación de maquinarias y apropiación de bienes culturales durante la ocupación de Lima, 1881-1883. Revista Historia No 44, vol. 2, julio-diciembre. Santiago de Chile.

Lynch, Patricio. 1882. Memoria que el Contra-Almirante Don Patricio Lynch, general en jefe del ejército de operaciones en el norte del Perú presenta al Supremo Gobierno de Chile.Lima: Imprenta Calle Húsares de Junín 255. 

© César Vásquez Bazán, 2011
Septiembre 10, 2011
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5
sep

Chile reconoce el saqueo del Perú durante la Guerra del Salitre.- Edicto del ministro de Guerra y Marina de Chile aclarando que el producto de los robos en el Perú pertenece al Estado chileno.- Chile: País ladrón y carente de vergüenza

Escribe: César Vásquez Bazán
 Decreto del ministro de Guerra y Marina de Chile en el que describe la realidad del saqueo de los objetos pertenecientes a la nación peruana”. Está fechado 8 de abril de 1881 (Varas 1884, 327).

Los saqueos efectuados por las tropas invasoras chilenas en el Perú trajeron consigo el surgimiento de disputas acerca de cuál de los ladrones debería quedarse con el botín. Al respecto surgieron dos posiciones que deben reseñarse:

1.  Muchos jefes y oficiales chilenos decidieron que ellos deberían ser quienes se apropien del botín o dispongan sobre su destino final. El más caracterizado de estos jefes fue el coronel Pedro Lagos Marchant, criminal de guerra y ladrón chileno que se distinguió por destinar personalmente sus robos –por ejemplo de los Gabinetes de Física y Química, libros y muestras mineralógicas– a las entidades y/o individuos de su predilección. Al nombre del ratero Lagos debe añadirse los de los cacos general Marcos Segundo Maturana y mayor Anacleto Valenzuela, cuyos casos han sido documentados en esta serie de artículos. Existe evidencia escrita que Maturana robó antigüedades peruanas y las “obsequió” al Museo del Louvre en Francia, en tanto que Valenzuela “regalaba” los volúmenes que pudo hurtar de la Biblioteca Nacional del Perú al reducidor de libros, el historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna.

2.  Muchos soldados chilenos se apropiaron de todo lo que pudieron y lo destinaron a la venta. Fue asi que desvalijaron objetos y libros de diversas instituciones peruanas, robos que después comercializaron para obtener unos cuantos centavos. Los soldados chilenos que no pudieron extraer los objetos y libros de los recintos en que se encontraban guardados procedieron simplemente a destruirlos.

En este contexto de robo y saqueo chileno del patrimonio peruano es que debe en­tenderse la orden del 8 de abril de 1881 del ministro de Guerra y Marina de Chile, Manuel García de la Huerta, a Manuel Baquedano, Comandante en Jefe del Ejército de Operaciones del Norte. La disposición del ministro García reivindica para el estado chileno la propiedad exclusiva de los “objetos pertenecientes a la nación peruana” y autoriza a tomar las medidas necesarias para que los jefes, oficiales y soldados chilenos no se apoderen del producto de los saqueos.

El ministro de de Guerra y Marina de Chile ordena que los envíos a Chile sean “directos y a la orden del Gobierno” y que incluyan “la correspondiente nómina tan detallada como sea posible”. De esta manera, asegura, “el Gobierno tendrá las facilidades necesarias para comisionar oportunamente a las autoridades o funcionarios que deban encargarse de su recepción y distribución en los diversos establecimientos del Estado”.

Esta orden oficial de un ministro de Chile es otra prueba del saqueo chileno del patrimonio peruano durante la Guerra del Salitre. Díganme, estimados lectores, si Chile no es un país ladrón y carente de vergüenza…

Fuente chilena

Varas, José Antonio, ed. 1884. Recopilación de leyes, órdenes y decretos supremos concernientes al ejército, desde enero de 1878 a fin de 1883. Tomo VI. Santiago de Chile: Imprenta de R. Varela. 

© César Vásquez Bazán, 2012
Septiembre 16, 2012
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5
sep

Chile roba a los peruanos en 1880.- Ladrones chilenos desvalijaron el Perú casa por casa.- Rapiña chilena levantó con todo: joyas de oro con perlas y diamantes; relojes, cadenas y anillos de oro con brillantes, rubíes y piedras preciosas; kilos de oro y plata para fundir.- Chile: País ladrón y carente de vergüenza

Escribe: César Vásquez Bazán
Ladrones chilenos de uniforme desvalijando un hogar peruano en 1881.

Una organización denominada Transparencia Internacionalinformó el miércoles 30 de noviembre de 2011 que Chile es el país menos corrupto de América Latina.

Debo confesar que tuve dudas acerca de la veracidad de la afirmación al recordar los saqueos y robos que perpetraron los invasores chilenos en el Perú y Bolivia entre 1879 y 1884. Y es que la pregonada “menor corrupción de Chile en el año 2011” está basada, entre otros fundamentos, en el corrupto arrebato territorial de Tarapacá y Arica peruanos y el litoral boliviano, acciones perpetradas por los chilenos durante la Guerra del Salitre.

¿Cree usted, pensativo lector, que Chile hubiera podido sobrevivir económicamente hoy si no tuviera el cobre de Chuquicamata, que es cobre procedente del territorio boliviano de 1879? ¿Cree usted que Chile pudo haber afrontado económicamente los cincuenta años transcurridos entre 1880 y 1930 si no hubiera contado con el salitre de Tarapacá, es decir con la riqueza arrancada a los peruanos? La respuesta en ambos casos es negativa. Sin el salitre de Tarapacá y sin el cobre boliviano de Chuquicamata, Chile hubiera evolucionado de crisis fiscal en crisis fiscal, de crisis económica en crisis económica, de crisis social en crisis social, de crisis política en crisis política, lo que hubiera originado la existencia de un ambiente de corrupción generalizada.

Expresado a través de un ejemplo: el paco o policía chileno no recibe coimas no porque sea honrado per se sino porque está relativamente bien pagado, bien vestido y bien protegido por el Estado de Chile. Si el guardia saca los pies del plato, el sistema judicial se hará cargo de él. El Poder Judicial cuenta con magistrados y funcionarios adecuadamente preparados, en gran medida porque también están bien remunerados. Surge entonces la pregunta: ¿Qué actividad es la que permite tener policías y jueces bien pagados en Chile? ¿Qué actividad es la que financia hoy la policía y de la judicatura en Chile? No hay que investigar demasiado para encontrar que los recursos provienen de  la minería del cobre. ¿Y dónde están ubicados los yacimientos cupríferos de los que provienen los recursos fiscales? Pues nada menos, ¡qué casualidad! en los territorios como Chuquicamata arrebatados a Bolivia en 1879.

¿Y qué actividad financió ayer a la policía y la judicatura en Chile? Tampoco hay que estudiar mucho para determinar que los recursos se obtuvieron de la comercialización del salitre extraído de Tarapacá peruana.

El saqueo del Perú y Bolivia en la Guerra del Salitre como financiador de la “menor corrupción chilena en el año 2011”

En adición al robo territorial y de activos estatales perpetrado por Chile contra el Perú y Bolivia, hay que añadir los hurtos cometidos entre 1879 y 1884 por los representantes del Estado de Chile contra ciudadanos de ambas naciones.

A continuación podrá usted leer la descripción chilena de algunas de las raterías efectuadas por los invasores en territorio peruano, específicamente en Chiclayo, Monsefú y San Pedro, en el norte del país de los Incas. El cuadro de la corrupción estatal chilena de ayerestá ilustrado por el documento oficial sureño titulado Relación del contenido de los cajones con objetos tomados al enemigo, de que se ha hecho cargo el contador del trasporte nacional Itata. La citada Relación, fechada 30 de octubre de 1880, está firmada por Daniel Carrasco Albano, secretario general del merodeador chileno Patricio Lynch. Los efectos son recibidos por J. R. Lira, contador del transporte chileno Itata. Es necesario enfatizar que éste fue sólo uno de los muchísimos robos perpetrados por Chile en el Perú.

Tenga la amabilidad de revisar el documento que acompaña este post. Proviene de fuente chilena y no de fuente peruana. Fue publicado en la página 869 del Boletín de la Guerra del Pacífico, libro impreso en 1979 en Santiago de Chile por la Editorial Andrés Bello.

Comprobará usted mismo el robo y asalto de los ciudadanos peruanos perpetrados por las pirañitas invasoras. Los muy pendencieros no perdonaron nada. La Relación no me dejará mentir. Los ladrones del sur metieron mano a todo: joyas de oro con perlas y diamantes, relojes, cadenas y anillos de oro con brillantes, rubíes y piedras preciosas, kilos de oro y plata para fundir... Por supuesto, los efectos incluidos en el documento son sólo algunos de los que se remitieron al Estado de Chile como participación fiscal en el saqueo del Perú. No figuran en la Relación los objetos valiosos que no fueron enviados a Santiago por constituir botín personal de los oficiales y soldados de Lynch.

La rapiña territorial y el hurto de los bienes peruanos produjeron los recursos para lograr la actual “menor corrupción chilena”. Sin embargo, la moralidad de hoy tiene como fundamento económico la mayor corrupción que puede darse en la vida internacional de los Estados. Es el hurto de la rapiña territorial y el robo a mano armada en contra de los ciudadanos de los países invadidos por los salteadores capitaneados por Patricio Lynch.

Señores de Transparencia Internacional: No intenten burlarse de peruanos y bolivianos elaborando historias acerca de la supuesta “menor corrupción de Chile en América Latina”. Es como intentar explicar a los herederos de las víctimas de la Mafia que las empresas propiedad actual de dichos gánsteres constituyen ejemplo de honestidad, ética y pureza.




Fuente chilena

Ministerio de Guerra de la República de Chile, Vargas, Moisés editor. 1979. Boletín de la Guerra del Pacífico 1879-1881. Santiago: Editorial Andrés Bello. 1979. Santiago: Editorial Andrés Bello, p. 869.

© César Vásquez Bazán, 2011
Diciembre 1, 2011
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sep

Manuel González-Prada: "Chile no olvida el camino del Perú, volverá. Y sus venidas son de temerse, porque él destruye todo lo inmueble, desde la casa del rico hacendado hasta la choza del pobre indio; él traslada a Santiago todo lo mueble, desde el laboratorio de la escuela hasta el urinario de la plaza pública. Quien fabrique una habitación, trabaje una mina o siembre un campo, debe pensar que fabrica, trabaja o siembra para Chile. La madre que se regocije con su hijo primogénito, debe pensar que ha de verle acribillado por balas chilenas; el padre que se enorgullezca con su hija predilecta, debe pensar que ha de verla violada por un soldado chileno".- "Chile buscará frívolos achaques para denigrarnos y acometernos, porque persigue la obra sistemática y brutal de imprimirnos en la cara un afrentoso estigma, de clavarnos un puñal en el corazón”.- El mensaje futurista de Don Manuel: "Que la codicia de Chile engulla guano y salitre; ya vendrá la hora de que su carne coma hierro y plomo"

Manuel Gonzalez Prada, 1884

Perú y Chile: la visión de don Manuel González-Prada

"Rencor y odio que deberíamos reservar para el enemigo de todos, los atizamos contra nosotros mismos".


"Chile, con todas sus miserias, nos vencerá mañana y siempre, si continuamos siendo lo que fuimos y lo que somos".

"La fuerza de las naciones viene de su elevación moral".

"Chile cogió con sus uñas de buitre Iquique y Tarapacá, y piensa coger Arica, Tacna y acaso el Perú entero".

 "Los pueblos se agitan para su bien".

 "Seguimos educando a la juventud, no para hombres que han de luchar en los campos de batalla, sino para funcionarios pasivos que han de anquilosar sus articulaciones entre los cuatro muros de una oficina".

 "Vivimos en una comarca de corderos y lobos; hay que andar prevenidos para mostrarse corderos con el cordero y lobos con el lobo".

 "Ideas más nobles obligan también a repeler todo ataque y vengar todo atropellamiento".

 "El porvenir nos emplaza para una guerra defensiva. O combatientes o esclavos". 

 "Seamos una perenne amenaza. Con nuestro rencor siempre vivo, con nuestra severa actitud de hombres, mantendremos al enemigo en continua zozobra, le obligaremos a gastar oro en descomunales armamentos y agotaremos sus jugos".

 "Lo malo no está en derramar sangre, sino en derramarla infructuosamente".

"Chile traslada a Santiago todo lo mueble, desde el laboratorio de la escuela hasta el urinario de la plaza pública".

Fuente

González Prada, Manuel. 1894. Pájinas libres. París: Tipografía de Paul Dupont, pp. 77-89.

Enero 29, 2012